lunes, 2 de diciembre de 2013

Hegemonía de la Oligarquía en Venezuela


El término hegemonía deriva del griego eghesthai, que significa "conducir", "ser guía", "ser jefe"; o tal vez del verbo eghemoneno, que significa "guiar", "preceder", "conducir", y del cual deriva "estar al frente", "comandar", "gobernar". Por “eghemonia” el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejercito. Se trata pues de un término militar. Egemone era el conductor, el guía y también el comandante del ejército. En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades griegas en lucha entre sí.
Se puede aplicar a diversas situaciones con el mismo significado: un bloque de naciones puede tener hegemonía gracias a su mayor potencial económico, militar o político, y ejerce esa hegemonía sobre otras poblaciones, aunque estas no la deseen. La hegemonía en general es disputada y fuente de conflictos que intentan desplazarla.
Designa la superioridad de un Estado respecto de otros. Así decimos que Estados Unidos fue una potencia hegemónica sin rivalidad entre 1945 y 1969, luego de que, terminada la Segunda Guerra Mundial, fue el Estado menos afectado, y que controlaba las materias primas, las industrias y los medios financieros. El dólar fue la moneda de reserva internacional.

El filósofo marxista Antonio Gramsci (1891-1937) desarrolló el concepto de hegemonía cultural, como el dominio de una clase que impone su visión y sus valores a los otros sectores sociales que conforman la comunidad. Antonio Gramsci es sin duda, entre los teóricos del marxismo, quien más ha insistido sobre el concepto hegemonía, y lo ha hecho, en especial, invocando a Lenin. A la vez, diría que, si queremos ver el punto de contacto más constante, más profundo, de Gramsci con Lenin, creo que es el concepto de hegemonía. La hegemonía es el punto de aproximación de Gramsci con Lenin.


En su teoría acerca de la Hegemonía hace énfasis en que no solo se trata del triunfo de un sector sobre otro, digamos que no es solo la relación del sistema colectivista sobre el individualista sino que también entran a en el asunto los sectores de consenso como las instituciones económicas, la iglesia, la policía, las escuelas, los periódicos, los partidos políticos, el ejercito, las cárceles, los tribunales, en fin todos aquellos que tengan cierta influencia en la sociedad.




OLIGARQUIA

En el ámbito político científico la Oligarquía es: la forma de gobierno en la cual el poder es ejercido por un grupo reducido de personas que pertenecen a una misma clase social. El término se utiliza para nombrar al conjunto de empresarios y sujetos acaudalados que suelen actuar en conjunto para la defensa de sus intereses.

Dicho concepto, tiene su nacimiento en la Antigua Grecia para referirse a la degeneración de la aristocracia. Cuando  la dirección del Estado dejó de estar en manos de las mentes más brillantes, comenzó a hablarse de oligarquía.

Desde la época de la colonización comienza a formarse la Oligarquía en nuestro país; Dada la fortuna de las familias de esa época incluida la de nuestro libertador que actualmente podría ser valorada en más de 10.000 millones de Dólares, nace entonces la lucha entre dos componentes Mantuanos, unos que buscaban Justicia, Independencia Territorial, Integración Latinoamericana, Protección en contra de la guerra convencional, la Suprema Felicidad en torno a un Régimen Republicano para la igualdad de la Sociedad y otros con claras intenciones del manejo de las riquezas a su antojo para el beneficio de unos pocos, caracterizados por ser traidores a los ideales de Bolívar, codiciosos y ambiciosos. Estos últimos se quedaron con la tierras de los campesinos y soldados que por ordenes de nuestro

Bolívar merecían sus tierras y sus beneficios, no tenían visión de Patriotismo, estos mismos traidores duraron más de 200 años en el poder y con el auge Petrolero pasaron a ser imperialistas, Capitalistas Neoliberales. Hasta la llegada del Comandante Chávez quien fue muy radical en no pactar nunca con la Oligarquía.

En la actualidad, el término oligarca suele utilizarse para hacer referencia a los millonarios, los latifundistas y los dueños de propiedades. La oligarquía, en este sentido, es una especie de estatus social que tiene implicaciones políticas (por ejemplo, a través de la presión económica para conseguir mayores beneficios y ventajas) y culturales (una cierta vestimenta, gustos compartidos, etc.)

En términos generales, podemos referirnos al término Oligarquía como al gobierno ejercido exclusivamente por algunos grupos poderosos. Con relación a nuestro pasado, tenemos que fue el historiador José Gil Fortoul quien denominó como «oligarquías Conservadoras y Liberales», a aquellos sectores que usurparon el poder en diferentes momentos de nuestra historia.

 En cuanto a los conservadores, de acuerdo con dicho autor fue el círculo gobernante, esencialmente identificado con el sector económico de los comerciantes, que dirigió los destinos de Venezuela entre 1830 y 1847. Durante este período ejercieron sucesivamente la Presidencia de la República: José Antonio Páez (1830-1835); José María Vargas (1835-1836), cuyo mandato constitucional fue completado por el vicepresidente Andrés Narvarte (1836-1837), primero y, luego, por el vicepresidente Carlos Soublette (1837-1839); de nuevo José Antonio Páez (1839-1843) y Carlos Soublette (1843-1847). El personaje política y militarmente más influyente en esta etapa fue el general Páez. En los primeros meses del mandato del presidente José Tadeo Monagas, a partir de marzo de 1847, ese círculo fue paulatinamente marginado del poder, hasta quedar completamente derrotado después de su enfrentamiento con el presidente Monagas en enero de 1848. Historiadores como Augusto Mijares han llamado al lapso 1830-1847 «Gobierno Deliberativo», basándose en el hecho de que durante el mismo hubo una abierta discusión de los problemas nacionales y cierto equilibrio entre las ramas Ejecutiva y Legislativa del Poder Público.

El período que se extiende entre marzo de 1847 hasta marzo de 1858, corresponde según José Gil Fortoul al lapso en el que la llamada «Oligarquía Liberal» dominó el escenario político venezolano de mediados del siglo XIX. Durante este tiempo ocuparon la Presidencia de la República, José Tadeo Monagas (1848-1851), José Gregorio Monagas (1851-1855) y de nuevo José Tadeo Monagas (1855-1858). Aunque los hermanos Monagas (en especial José Tadeo Monagas durante su primera Presidencia) tuvieron el apoyo del Partido Liberal o de prominentes miembros del mismo, no fue este partido el que gobernó durante la denominada Oligarquía Conservadora.

PRINCIPIOS DE LA MENTALIDAD CONSERVADORA.

Creencia de que existe un designio divino que rige la sociedad y la conciencia humana, forjando una cadena de derechos y deberes que liga a grandes y humildes, a los vivos y a los muertos. Por esta razón los problemas políticos son en el fondo problemas religiosos y morales.
Cierta creencia en la variedad de la vida humana, frente a los limitativos designios de uniformidad, utilitarismo e igualitarismo de la mayor parte de los sistemas radicales como el liberalismo y el socialismo.
Convicción de que la sociedad requiere órdenes y clases, es decir, jerarquías. La única igualdad entre los hombres es la moral.
Creencia en que la propiedad y la libertad están inseparablemente unidas. La propiedad es una garantía de la libertad y la nivelación no implica progreso económico.
Fe en las normas consuetudinarias, en la tradición como única manera de derrotar las tendencias anárquicas del hombre.
Reconocimiento de que cambio y reforma no son cosas idénticas y que las innovaciones son con mucha frecuencia devoradores incendios, más que muestra de progreso. La sociedad debe cambiar, pero su conservación exige cambios lentos. La piedra de toque de un estadista es su capacidad para descubrir el sentido providencial de la sociedad

FIN DE LA HEGEMONIA DEL PENSAMIENTO CONSERVADOR


La actitud de los conservadores frente a los conflictos sociales de la década de 1920, donde apoyaban a los empresarios nacionales y extranjeros en contra de los obreros y los campesinos. Entonces estos sectores sociales le retiraron su apoyo y se lo entregaron al partido liberal. La división del partido conservador en el gobierno de Abadía Méndez, presentando dos candidatos en las elecciones de 1930, situación que fue aprovechada por el partido liberal que postulo un solo candidato: Enrique Olaya Herrera


Creación de la Obra Bolivariana.

Si hablamos de Hegemonía y de Oligarquía también debemos mencionar su contraparte que no es más que el sistema bolivariano que se ha tratado de insertar en América Latina desde hace ya varios años; Este es  una corriente de pensamiento político teóricamente basado en la vida y obra de Simón Bolívar, que se ha convertido con los años en una cuestión de culto con mayor o menor apoyo en las naciones bolivarianas (Bolivia, Ecuador y Venezuela). El Bolivarianismo es una ideología que une al Republicanismo Cívico-Humanista y según varios izquierdistas al socialismo, hoy día líderes políticos basan sus propios proyectos en interpretaciones de los ideales de Bolívar; véase por ejemplo, el más conocido y actual, iniciado por el Comandante Eterno de Venezuela Hugo Chávez, ahora suscitado por el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, el Presidente de Ecuador Rafael Correa y el Presidente de Bolivia Evo Morales quienes se basan en las ideas de Simón Bolívar y que se enmarca en el denominado socialismo del siglo XXI surgido a raíz de la revolución bolivariana en Venezuela.


Fuera de Venezuela existen entidades que se declaran bolivarianos, entre ellos los presidentes de Bolivia Evo Morales, de Ecuador Rafael Correa y de Nicaragua Daniel Ortega. Las organizaciones políticas identificadas como bolivarianas se agrupan en el Congreso Bolivariano de los Pueblos, iniciativa impulsada por Venezuela para agrupar a los partidarios de la revolución bolivariana a nivel continental.


Deseo de la Oligarquía Venezolana por Desintegrar la Obra Bolivariana.

La historia del cinismo no es reciente, sin embargo sus acciones permanecen sospechosamente abarrotadas de silencio. Los responsables de la violación de un orden político niegan sus actos y acciones desproporcionados. Lenin lo había dicho en El imperialismo, fase superior del capitalismo, la fuerza más peligrosa contra una revolución naciente son las alianzas del capitalismo con la burguesía internacional.

La Oligarquía necesita de aliados políticos, es por esto que gobiernos anteriores le regalaron concesiones en los espectros radio y televisión a las familias adineradas, las cuales mantienen una guerra mediática en contra del gobierno progresista del Presidente Maduro, lo hicieron en contra de Chávez y lo han intensificado en contra de su sucesor. Son dueños del 82% en televisión y un 78% en radio según cifras oficiales de CONATEL, más todos los portales web que dominan.

En Venezuela el golpismo no es reciente, notables páginas de nuestra historia cuentan el diálogo entre Pedro Carujo y José María Vargas. Allí están retratadas dos Venezuelas, la despótica y la afable. Al golpista lo envilece el oro, los caudales tienen más importancia, a su juicio, que la racionalidad y la justicia. Benedicto Baruch Spinoza siempre aconsejaba a los filósofos y a los gobernantes desprenderse del delirio del dinero, ese código deontológico hay que recordárselo a la derecha venezolana.

A Juan Vicente Gómez no le tembló el pulso para traicionar a su compadre de sacramento Cipriano Castro. La ida de Castro le facilitaría la tarea de gobernar al país con su rasero. El golpismo va aparejado del entreguismo sin escrúpulos de las riquezas nacionales. Las compañías norteamericanas encontrarían con Gómez el camino expedito para convertirnos en neocolonia. El ideal de estos hombres es absurdo y marcha en contra de la integridad de la Patria.

La historia de Venezuela ha estado llena de credos absurdos y de dogmas. Muerto Gómez, el gobierno de López Contreras sintió desprecio por el ideario comunista. Los derechos humanos apenas comenzaban en Venezuela a tener caldo de cultivo. El país venía saliendo del despotismo y de la intolerancia. La Venezuela rural cargaba sobre sus hombros las hondas máculas del hambre, de la tuberculosis, del sarampión, del tifus, del mal de Chagas y pare de contar.

Venezuela como corpus político había sufrido todo tipo de traiciones. El mismo General de Hombres Libres, Ezequiel Zamora, cayó en San Carlos muerto por el balazo de un sicario. La Patria debía buscar tierra fértil en los ideales de soberanía y democracia. Sin embargo, el latifundio azotaba severamente el derecho de vivir con dignidad. Estas realidades no han variado hoy, la oligarquía golpista considera que el gobierno de Chávez puso en peligro la propiedad privada en flagrante violación de la Constitución de la República.


Los golpistas desde la promulgación de las 48 leyes habilitantes en febrero del 2000 supieron que no habría paz ni cuartel hacia Chávez. Lo importante para ellos era mantener el monopolio de la tierra y la ociosidad de los terrenos improductivos. Desde el comienzo los venezolanos sabemos de qué se trataba. En Venezuela hay dos modelos sociales en disputa, uno representa la exclusión y el otro aboga por un modelo social humanista, patriota, nacionalista. Esto ha causado graves problemas. Los medios de comunicación social arremeten a diario contra un gobierno que tiene como norte la justicia social. Esa derecha nunca ha hablado de los gobiernos corrompidos norteamericanos y del genocidio que ha desatado el Gobierno de Israel en Palestina.


Los aparatos de propaganda de las grandes cadenas de información presentaban al gobierno del fallecido Presidente Chávez como despótico, dictador, catalogando a nuestro país como un lugar donde no existían los derechos humanos. Con esto la derecha venezolana ha olvidado el golpe del 11 de abril, allí se le cambió el nombre a la República Bolivariana de Venezuela por el de República de Venezuela. Se disolvió el Parlamento, la Fiscalía General de la República, la Contraloría, el Tribunal Supremo de Justicia, la Defensoría del Pueblo y a los miembros del Consejo Nacional Electoral. La vida libre y responsable del espíritu humano fue enjaulada en preceptos dictatoriales. Los golpistas olvidaron que nadie había votado por estas nuevas formas de vida. En estos 14 años de Gobierno Socialista no hemos escuchado ni una sola vez una crítica a este fariseísmo constitucional de parte del golpismo.

El Gobierno Socialista venezolano se ha deslindado de toda traza dictatorial en política exterior. Se repudió el golpe institucional que recibió el presidente Fernando Lugo en Paraguay por considerar que esto obedeció a una trastada antidemocrática, igualmente ocurrió con el golpe que recibió el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien fue sacado de su cargo de presidente constitucional por militares antidemocráticos. La política exterior venezolana ha sido de una claridad meridiana contra el terrorismo. Oportunamente hemos denunciado el intento belicista hacia Venezuela de Álvaro Uribe Vélez. Considerando como una afrenta que este señor, haciendo caso omiso del hondo pasado que nos une, quisiera poner a guerrear a Colombia contra Venezuela.

El afán de los viejos colonialismos como el de Reino Unido ha sido denunciado por Venezuela. La posesión de las Malvinas por Inglaterra nos parece un acto colonialista que lesiona los intereses argentinos y pone en peligro a América Latina. Los procesos electorales trucados que ha montado el Reino Unido violan toda lógica apegada al derecho internacional. Las Malvinas son argentinas, las posesiones de ultramar de los imperios deben cesar. América del Sur no acepta tutelajes de ninguna índole.
En política exterior las relaciones de Venezuela con todos los países son de una profunda fraternidad, de igualdad, de equidad y de intercambios. Venezuela está regida por una plena vocación democrática y soberana. La publicidad fraudulenta de la derecha nos presenta como un país acolito de Cuba que ha entregado su soberanía. Esta farsa lo que busca es crear una matriz de opinión contraria a los verdaderos ideales del Gobierno Socialista. El odio de la derecha ha predicado durante estos años la expulsión de la misión médica, educativa y deportiva del país. Se azuza el odio hacia un país hermano como Cuba. La ceguera de la derecha está llena de odio y de infundios insostenibles.


El comienzo del gobierno de Nicolás Maduro nos convoca hoy a la integración de la República. Los venezolanos votamos por Maduro porque nos ofrece continuar con las ideas de Chávez. En Venezuela deben fortalecerse las misiones. Nuestro norte no es la exclusión, sino integrarnos con sus diferencias en una unidad histórica que se llama América y esto requiere de una democracia plena y participativa. El ciudadano sabe que cuenta con la plena protección del Estado. El terrorismo debe ser desterrado, las políticas del Pentágono sosteniendo a depredadores capaces de ejercer acciones innombrables deben desaparecer del país. Los venezolanos necesitan el fomento de una vida en paz.

La democracia y su profundización es el lema del gobierno de Nicolás Maduro. Urge profundizar la vida buena en Venezuela, este objetivo se alcanzará cuando la aplicación de las políticas sociales logre devastar la acción nefasta de la inseguridad. El Gobierno ha dado un no rotundo al consumo de estupefacientes. La vida buena, como lo decía Agnes Heller, requiere de la salud, del deporte y de la autocrítica. Hay que darle seguimiento a las misiones que hemos emprendido. Los cargos son temporales no eternos, debemos empezar una profunda reactualización del Estado que implique la comprensión, por parte de la burocracia, de que no podemos tener virreyes como jefes del aparato burocrático del Estado.

El proyecto socialista se ha sostenido en la fuerza del pueblo, se trata de construir el socialismo inspirado en la fuerza de lo popular. Los socialismos reales fracasaron por la dictadura de unos pocos, por el burocratismo, por la idea del estalinismo de instaurar el socialismo en un solo país. La vanguardia como fuerza revolucionaria de cambio fue sustituida por la dictadura de un partido. El socialismo en Venezuela se explica en la integración de los pueblos de América Latina. Además el ideario socialista venezolano se levanta y se pone en marcha desde sus propios imaginarios. No se puede construir un Estado socialista sin una acción política clara y fuerte. Celebramos la ascensión al poder de Nicolás Maduro y el vigor del cual están llenas sus palabras.

Hoy nos jugamos la Patria y esta implica una acción social colectiva donde nuestra tarea es ser soldados de la construcción de un socialismo crítico, que debe seguirse construyendo con amor, con fraternidad, con la vocación de libertad del pueblo. El socialismo es una gran borrachera de felicidad, de bienestar, de educación y de Patria. Tomamos el testigo de esta tarea que ha comenzado Chávez y deben continuar Nicolás Maduro y el pueblo venezolano.

La tecnología, la ciencia y la cultura han sido armas usadas en contra de las poblaciones más vulnerables, siempre cuidando los intereses de pequeños grupos burgueses que no buscan sino la riqueza personal pasando por encima de millones que no comparten su ideal, catalogándolos de “chusma, salvajes, ignorantes e irracionales” caso contradictorio que se daba cuando “ganaban  la elecciones, los factores del pacto de Punto Fijo” en Venezuela, en este caso consideraban que la población mostraba indicios de “madurez democrática y civismo”.

Las ideas que se refieren a la dignidad humana, la preocupación por el bien común de todos los hombres, por crear condiciones favorables en cuanto a la lucha contra la explotación y a favor de la igualdad social, van de la mano con el sistema colectivista el cual expresa la corriente humanista que siempre ha estado en contraparte al sistema individualista que se empeña en crear sociedades de explotados y explotadores.

Este ultimo dándole mayor importancia a las sociedades materialistas, imponiéndose en América Latina en el siglo XX, con la colaboración de una aristocracia intelectual conformada por un grupúsculo elitesco privilegiado y selecto que ocupo algunos rincones de poder; comienza entonces una transformación política en la región.

Venezuela inicia un antes y un después en su historia con la llegada del petróleo, se da la generación del 28 con un alto contenido antiimperialista, la economía venezolana se debía a la agricultura con una población mayormente campesina, con el auge petrolero se produce el éxodo rural y el capitalismo monopolista del Estado, con una deficiente inversión productiva, comenzando a marcar así la tan nombrada  “brecha entre clases sociales”, por las políticas de exclusión que imponen las altas esferas del liderazgo que tomaron poder del país durante cuatro décadas con el “Pacto de Punto Fijo”, con lineamientos directos de Estados Unidos para oprimir a las fuerzas del partido Comunista, es decir apoyo popular de izquierda.

Con el estallido popular del 27 de febrero de 1989 “el Caracazo”, que realmente fue un movimiento en las principales ciudades del país y se inicio en Guarenas, queda sobreentendido que el pueblo venezolano envió un fuerte mensaje donde expresa que ya no puede con las medidas económicas impuestas por la Burguesía descabellada.

Dada la popularidad de Hugo Chávez causada por la rebelión militar del 4 de Febrero de 1992 y su claridad en la situación que vivía el pueblo venezolano, surge un nuevo símbolo esperanzador para el país, derrotando en 1998 a las fuerzas con influencia Betancourista y da paso a una evolución en cuanto a Democracia se trata con la Constituyente de 1999,  haciendo brotar el descontento de la elite por sentirse amenazada con la derrota de Acción Democrática y Copei. Comienza entonces la satanización del Comandante Chávez y en respuesta surgen políticas de cambio, integración y reivindicación de los sectores populares.

Con El Plan Bolivar 2000 se pone en marcha el abordaje intensificado de temas relacionados con la Salud. En el primer año de Gobierno aparecen mecanismos oficiales atendiendo así, acerca de seis millones de personas necesitadas que habían sido excluidas en las décadas anteriores. La llamada oligarquía venezolana descalifica al Presidente con eufemismos sin darse cuenta que con eso solo incrementa la identidad del pueblo con su líder. Es lo que pasa actualmente con el Presiente Nicolás Maduro cuando el antichavismo lo califica de chofer como si fuese una ofensa, sin tomar en cuenta que gran parte de la población mantiene sus hogares desempeñando este trabajo, dando ejemplo de políticas excluyentes con las que no pueden desligarse, aunque quieran.


Los mecanismos de la teoría individualista no son más que paradigmas que los ideólogos burgueses y la clase elitista  utilizan para resistirse a los cambios. Parece ser que se les imposibilita cuestionar los estatutos establecidos y ver al país de una manera distinta, con un planteamiento político que busca la integración y no la exclusión, donde las ganancias de la industria más importante del país son dirigidas a inversiones en el pueblo que en un futuro se convertirán en ganancias para la nación; ya que si hay una revolución educativa, hay menos delincuencia; si hay inversión en el sector agrícola, existe una independencia alimentaria; si se enfatiza en el deporte nacional, se incrementan los números de atletas en el país, si hay movimientos culturales reales, existe un mayor número de artistas, pintores, escultores; Así sucesivamente. Pero el egoísmo de la idiosincrasia de algunos sectores no les permite visualizar un territorio con analfabetismo inexistente o calles sin niños abandonados. Parece más un problema cultural que un problema de estupor por parte de estos señores.

Podemos decir entonces que la influencia de Oligarquía en Venezuela ha ido perdiendo fuerza dadas las nuevas circunstancias que se nos presentan en el país, no celebramos la erradicación total de grupos burgueses que solo buscan beneficios propios pero indudablemente si celebramos el despertar de los pueblos y su capacidad para hacerle frente al Capitalismo Mundial.


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