
El término hegemonía deriva del griego eghesthai, que
significa "conducir", "ser guía", "ser jefe"; o
tal vez del verbo eghemoneno, que significa "guiar",
"preceder", "conducir", y del cual deriva "estar al
frente", "comandar", "gobernar". Por “eghemonia” el
antiguo griego entendía la dirección suprema del ejercito. Se trata pues de un
término militar. Egemone era el conductor, el guía y también el comandante del
ejército. En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad
hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades
griegas en lucha entre sí.
Se puede aplicar a diversas situaciones con el mismo
significado: un bloque de naciones puede tener hegemonía gracias a su mayor
potencial económico, militar o político, y ejerce esa hegemonía sobre otras
poblaciones, aunque estas no la deseen. La hegemonía en general es disputada y fuente
de conflictos que intentan desplazarla.
Designa la superioridad de un Estado respecto de otros.
Así decimos que Estados Unidos fue una potencia hegemónica sin rivalidad entre
1945 y 1969, luego de que, terminada la Segunda Guerra Mundial, fue el Estado
menos afectado, y que controlaba las materias primas, las industrias y los
medios financieros. El dólar fue la moneda de reserva internacional.
El filósofo marxista Antonio Gramsci (1891-1937) desarrolló el concepto de hegemonía cultural, como el dominio de una clase que impone su visión y sus valores a los otros sectores sociales que conforman la comunidad. Antonio Gramsci es sin duda, entre los teóricos del marxismo, quien más ha insistido sobre el concepto hegemonía, y lo ha hecho, en especial, invocando a Lenin. A la vez, diría que, si queremos ver el punto de contacto más constante, más profundo, de Gramsci con Lenin, creo que es el concepto de hegemonía. La hegemonía es el punto de aproximación de Gramsci con Lenin.
En su teoría acerca de la Hegemonía hace énfasis en que no solo se trata del triunfo de un sector sobre otro, digamos que no es solo la relación del sistema colectivista sobre el individualista sino que también entran a en el asunto los sectores de consenso como las instituciones económicas, la iglesia, la policía, las escuelas, los periódicos, los partidos políticos, el ejercito, las cárceles, los tribunales, en fin todos aquellos que tengan cierta influencia en la sociedad.

OLIGARQUIA
En el ámbito político científico la Oligarquía es: la
forma de gobierno en la cual el poder es ejercido por un grupo reducido de
personas que pertenecen a una misma clase social. El término se utiliza para
nombrar al conjunto de empresarios y sujetos acaudalados que suelen actuar en
conjunto para la defensa de sus intereses.
Dicho concepto, tiene su nacimiento en la Antigua Grecia para referirse a la degeneración de la aristocracia. Cuando la dirección del Estado dejó de estar en manos de las mentes más brillantes, comenzó a hablarse de oligarquía.
Desde la época de la colonización comienza a formarse la Oligarquía en nuestro país; Dada la fortuna de las familias de esa época incluida la de nuestro libertador que actualmente podría ser valorada en más de 10.000 millones de Dólares, nace entonces la lucha entre dos componentes Mantuanos, unos que buscaban Justicia, Independencia Territorial, Integración Latinoamericana, Protección en contra de la guerra convencional, la Suprema Felicidad en torno a un Régimen Republicano para la igualdad de la Sociedad y otros con claras intenciones del manejo de las riquezas a su antojo para el beneficio de unos pocos, caracterizados por ser traidores a los ideales de Bolívar, codiciosos y ambiciosos. Estos últimos se quedaron con la tierras de los campesinos y soldados que por ordenes de nuestro
Bolívar merecían sus tierras y sus beneficios, no tenían visión de Patriotismo, estos mismos traidores duraron más de 200 años en el poder y con el auge Petrolero pasaron a ser imperialistas, Capitalistas Neoliberales. Hasta la llegada del Comandante Chávez quien fue muy radical en no pactar nunca con la Oligarquía.
En la actualidad, el término oligarca suele utilizarse para hacer referencia a los millonarios, los latifundistas y los dueños de propiedades. La oligarquía, en este sentido, es una especie de estatus social que tiene implicaciones políticas (por ejemplo, a través de la presión económica para conseguir mayores beneficios y ventajas) y culturales (una cierta vestimenta, gustos compartidos, etc.)
En términos generales, podemos referirnos al término Oligarquía como al gobierno ejercido exclusivamente por algunos grupos poderosos. Con relación a nuestro pasado, tenemos que fue el historiador José Gil Fortoul quien denominó como «oligarquías Conservadoras y Liberales», a aquellos sectores que usurparon el poder en diferentes momentos de nuestra historia.
En cuanto a los conservadores, de acuerdo con dicho autor fue el círculo gobernante, esencialmente identificado con el sector económico de los comerciantes, que dirigió los destinos de Venezuela entre 1830 y 1847. Durante este período ejercieron sucesivamente la Presidencia de la República: José Antonio Páez (1830-1835); José María Vargas (1835-1836), cuyo mandato constitucional fue completado por el vicepresidente Andrés Narvarte (1836-1837), primero y, luego, por el vicepresidente Carlos Soublette (1837-1839); de nuevo José Antonio Páez (1839-1843) y Carlos Soublette (1843-1847). El personaje política y militarmente más influyente en esta etapa fue el general Páez. En los primeros meses del mandato del presidente José Tadeo Monagas, a partir de marzo de 1847, ese círculo fue paulatinamente marginado del poder, hasta quedar completamente derrotado después de su enfrentamiento con el presidente Monagas en enero de 1848. Historiadores como Augusto Mijares han llamado al lapso 1830-1847 «Gobierno Deliberativo», basándose en el hecho de que durante el mismo hubo una abierta discusión de los problemas nacionales y cierto equilibrio entre las ramas Ejecutiva y Legislativa del Poder Público.
El período que se extiende entre marzo de 1847 hasta marzo de 1858, corresponde según José Gil Fortoul al lapso en el que la llamada «Oligarquía Liberal» dominó el escenario político venezolano de mediados del siglo XIX. Durante este tiempo ocuparon la Presidencia de la República, José Tadeo Monagas (1848-1851), José Gregorio Monagas (1851-1855) y de nuevo José Tadeo Monagas (1855-1858). Aunque los hermanos Monagas (en especial José Tadeo Monagas durante su primera Presidencia) tuvieron el apoyo del Partido Liberal o de prominentes miembros del mismo, no fue este partido el que gobernó durante la denominada Oligarquía Conservadora.
PRINCIPIOS DE LA MENTALIDAD CONSERVADORA.
Creencia de que existe un designio divino que rige la sociedad y la conciencia humana, forjando una cadena de derechos y deberes que liga a grandes y humildes, a los vivos y a los muertos. Por esta razón los problemas políticos son en el fondo problemas religiosos y morales.
Cierta creencia en la variedad de la vida humana, frente
a los limitativos designios de uniformidad, utilitarismo e igualitarismo de la
mayor parte de los sistemas radicales como el liberalismo y el socialismo.
Convicción de que la sociedad requiere órdenes y clases,
es decir, jerarquías. La única igualdad entre los hombres es la moral.
Creencia en que la propiedad y la libertad están
inseparablemente unidas. La propiedad es una garantía de la libertad y la
nivelación no implica progreso económico.
Fe en las normas consuetudinarias, en la tradición como
única manera de derrotar las tendencias anárquicas del hombre.
Reconocimiento de que cambio y reforma no son cosas
idénticas y que las innovaciones son con mucha frecuencia devoradores
incendios, más que muestra de progreso. La sociedad debe cambiar, pero su
conservación exige cambios lentos. La piedra de toque de un estadista es su
capacidad para descubrir el sentido providencial de la sociedad
FIN DE LA HEGEMONIA DEL PENSAMIENTO
CONSERVADOR
La actitud de los conservadores frente a los conflictos sociales de la década de 1920, donde apoyaban a los empresarios nacionales y extranjeros en contra de los obreros y los campesinos. Entonces estos sectores sociales le retiraron su apoyo y se lo entregaron al partido liberal. La división del partido conservador en el gobierno de Abadía Méndez, presentando dos candidatos en las elecciones de 1930, situación que fue aprovechada por el partido liberal que postulo un solo candidato: Enrique Olaya Herrera

Creación de la Obra Bolivariana.
Si hablamos de Hegemonía y de Oligarquía también debemos
mencionar su contraparte que no es más que el sistema bolivariano que se
ha tratado de insertar en América Latina desde hace ya varios años; Este es una corriente de pensamiento político
teóricamente basado en la vida y obra de Simón Bolívar, que se ha
convertido con los años en una cuestión de culto con mayor o menor apoyo en
las naciones bolivarianas (Bolivia, Ecuador y Venezuela).
El Bolivarianismo es una ideología que une
al Republicanismo Cívico-Humanista y según varios izquierdistas
al socialismo, hoy día líderes políticos basan sus propios proyectos
en interpretaciones de los ideales de Bolívar; véase por ejemplo, el más conocido
y actual, iniciado por el Comandante Eterno de Venezuela Hugo Chávez,
ahora suscitado por el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro,
el Presidente de Ecuador Rafael
Correa y el Presidente de Bolivia Evo Morales quienes se
basan en las ideas de Simón Bolívar y que se enmarca en el
denominado socialismo del siglo XXI surgido a raíz de
la revolución bolivariana en Venezuela.
Fuera de Venezuela existen
entidades que se declaran bolivarianos, entre ellos los presidentes
de Bolivia Evo Morales, de Ecuador Rafael Correa y de Nicaragua Daniel
Ortega. Las organizaciones políticas identificadas como bolivarianas se agrupan
en el Congreso Bolivariano de los Pueblos, iniciativa impulsada por
Venezuela para agrupar a los partidarios de la revolución bolivariana a nivel
continental.

Deseo de la Oligarquía Venezolana por
Desintegrar la Obra Bolivariana.
La historia del cinismo no es reciente, sin
embargo sus acciones permanecen sospechosamente abarrotadas de silencio. Los
responsables de la violación de un orden político niegan sus actos y acciones
desproporcionados. Lenin lo había dicho en El imperialismo, fase superior del
capitalismo, la fuerza más peligrosa contra una revolución naciente son las
alianzas del capitalismo con la burguesía internacional.
La Oligarquía necesita de aliados políticos,
es por esto que gobiernos anteriores le regalaron concesiones en los espectros
radio y televisión a las familias adineradas, las cuales mantienen una guerra
mediática en contra del gobierno progresista del Presidente Maduro, lo hicieron
en contra de Chávez y lo han intensificado en contra de su sucesor. Son dueños
del 82% en televisión y un 78% en radio según cifras oficiales de CONATEL, más
todos los portales web que dominan.
En Venezuela el golpismo no es reciente,
notables páginas de nuestra historia cuentan el diálogo entre Pedro Carujo y
José María Vargas. Allí están retratadas dos Venezuelas, la despótica y la
afable. Al golpista lo envilece el oro, los caudales tienen más importancia, a
su juicio, que la racionalidad y la justicia. Benedicto Baruch Spinoza siempre
aconsejaba a los filósofos y a los gobernantes desprenderse del delirio del
dinero, ese código deontológico hay que recordárselo a la derecha venezolana.
A Juan Vicente Gómez no le tembló el pulso
para traicionar a su compadre de sacramento Cipriano Castro. La ida de Castro
le facilitaría la tarea de gobernar al país con su rasero. El golpismo va
aparejado del entreguismo sin escrúpulos de las riquezas nacionales. Las
compañías norteamericanas encontrarían con Gómez el camino expedito para
convertirnos en neocolonia. El ideal de estos hombres es absurdo y marcha en
contra de la integridad de la Patria.
La historia de Venezuela ha estado llena de
credos absurdos y de dogmas. Muerto Gómez, el gobierno de López Contreras
sintió desprecio por el ideario comunista. Los derechos humanos apenas
comenzaban en Venezuela a tener caldo de cultivo. El país venía saliendo del
despotismo y de la intolerancia. La Venezuela rural cargaba sobre sus hombros
las hondas máculas del hambre, de la tuberculosis, del sarampión, del tifus,
del mal de Chagas y pare de contar.
Venezuela como corpus político había sufrido
todo tipo de traiciones. El mismo General de Hombres Libres, Ezequiel Zamora,
cayó en San Carlos muerto por el balazo de un sicario. La Patria debía buscar
tierra fértil en los ideales de soberanía y democracia. Sin embargo, el
latifundio azotaba severamente el derecho de vivir con dignidad. Estas
realidades no han variado hoy, la oligarquía golpista considera que el gobierno
de Chávez puso en peligro la propiedad privada en flagrante violación de la
Constitución de la República.

Los aparatos de propaganda de las grandes
cadenas de información presentaban al gobierno del fallecido Presidente Chávez
como despótico, dictador, catalogando a nuestro país como un lugar donde no
existían los derechos humanos. Con esto la derecha venezolana ha olvidado el
golpe del 11 de abril, allí se le cambió el nombre a la República Bolivariana
de Venezuela por el de República de Venezuela. Se disolvió el Parlamento, la
Fiscalía General de la República, la Contraloría, el Tribunal Supremo de
Justicia, la Defensoría del Pueblo y a los miembros del Consejo Nacional
Electoral. La vida libre y responsable del espíritu humano fue enjaulada en
preceptos dictatoriales. Los golpistas olvidaron que nadie había votado por
estas nuevas formas de vida. En estos 14 años de Gobierno Socialista no hemos
escuchado ni una sola vez una crítica a este fariseísmo constitucional de parte
del golpismo.
El Gobierno Socialista venezolano se ha
deslindado de toda traza dictatorial en política exterior. Se repudió el golpe
institucional que recibió el presidente Fernando Lugo en Paraguay por
considerar que esto obedeció a una trastada antidemocrática, igualmente ocurrió
con el golpe que recibió el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien fue
sacado de su cargo de presidente constitucional por militares antidemocráticos.
La política exterior venezolana ha sido de una claridad meridiana contra el
terrorismo. Oportunamente hemos denunciado el intento belicista hacia Venezuela
de Álvaro Uribe Vélez. Considerando como una afrenta que este señor, haciendo
caso omiso del hondo pasado que nos une, quisiera poner a guerrear a Colombia
contra Venezuela.
El afán de los viejos colonialismos como el
de Reino Unido ha sido denunciado por Venezuela. La posesión de las Malvinas
por Inglaterra nos parece un acto colonialista que lesiona los intereses
argentinos y pone en peligro a América Latina. Los procesos electorales
trucados que ha montado el Reino Unido violan toda lógica apegada al derecho
internacional. Las Malvinas son argentinas, las posesiones de ultramar de los
imperios deben cesar. América del Sur no acepta tutelajes de ninguna índole.
En política exterior las relaciones de
Venezuela con todos los países son de una profunda fraternidad, de igualdad, de
equidad y de intercambios. Venezuela está regida por una plena vocación
democrática y soberana. La publicidad fraudulenta de la derecha nos presenta
como un país acolito de Cuba que ha entregado su soberanía. Esta farsa lo que
busca es crear una matriz de opinión contraria a los verdaderos ideales del
Gobierno Socialista. El odio de la derecha ha predicado durante estos años la
expulsión de la misión médica, educativa y deportiva del país. Se azuza el odio
hacia un país hermano como Cuba. La ceguera de la derecha está llena de odio y de
infundios insostenibles.

La democracia y su profundización es el lema
del gobierno de Nicolás Maduro. Urge profundizar la vida buena en Venezuela,
este objetivo se alcanzará cuando la aplicación de las políticas sociales logre
devastar la acción nefasta de la inseguridad. El Gobierno ha dado un no rotundo
al consumo de estupefacientes. La vida buena, como lo decía Agnes Heller,
requiere de la salud, del deporte y de la autocrítica. Hay que darle
seguimiento a las misiones que hemos emprendido. Los cargos son temporales no
eternos, debemos empezar una profunda reactualización del Estado que implique
la comprensión, por parte de la burocracia, de que no podemos tener virreyes
como jefes del aparato burocrático del Estado.
El proyecto socialista se ha sostenido en la
fuerza del pueblo, se trata de construir el socialismo inspirado en la fuerza
de lo popular. Los socialismos reales fracasaron por la dictadura de unos
pocos, por el burocratismo, por la idea del estalinismo de instaurar el
socialismo en un solo país. La vanguardia como fuerza revolucionaria de cambio
fue sustituida por la dictadura de un partido. El socialismo en Venezuela se
explica en la integración de los pueblos de América Latina. Además el ideario
socialista venezolano se levanta y se pone en marcha desde sus propios
imaginarios. No se puede construir un Estado socialista sin una acción política
clara y fuerte. Celebramos la ascensión al poder de Nicolás Maduro y el vigor
del cual están llenas sus palabras.
Hoy nos jugamos la Patria y esta implica una
acción social colectiva donde nuestra tarea es ser soldados de la construcción
de un socialismo crítico, que debe seguirse construyendo con amor, con
fraternidad, con la vocación de libertad del pueblo. El socialismo es una gran
borrachera de felicidad, de bienestar, de educación y de Patria. Tomamos el
testigo de esta tarea que ha comenzado Chávez y deben continuar Nicolás Maduro
y el pueblo venezolano.
La tecnología, la ciencia y la cultura han
sido armas usadas en contra de las poblaciones más vulnerables, siempre
cuidando los intereses de pequeños grupos burgueses que no buscan sino la
riqueza personal pasando por encima de millones que no comparten su ideal,
catalogándolos de “chusma, salvajes, ignorantes e irracionales” caso
contradictorio que se daba cuando “ganaban la elecciones, los factores
del pacto de Punto Fijo” en Venezuela, en este caso consideraban que la
población mostraba indicios de “madurez democrática y civismo”.
Las ideas que se refieren a la dignidad
humana, la preocupación por el bien común de todos los hombres, por crear
condiciones favorables en cuanto a la lucha contra la explotación y a favor de
la igualdad social, van de la mano con el sistema colectivista el cual expresa
la corriente humanista que siempre ha estado en contraparte al sistema
individualista que se empeña en crear sociedades de explotados y explotadores.
Este ultimo dándole mayor importancia a las
sociedades materialistas, imponiéndose en América Latina en el siglo XX, con la
colaboración de una aristocracia intelectual conformada por un grupúsculo
elitesco privilegiado y selecto que ocupo algunos rincones de poder; comienza
entonces una transformación política en la región.
Venezuela inicia un antes y un después en su
historia con la llegada del petróleo, se da la generación del 28 con un alto
contenido antiimperialista, la economía venezolana se debía a la agricultura
con una población mayormente campesina, con el auge petrolero se produce el éxodo
rural y el capitalismo monopolista del Estado, con una deficiente inversión
productiva, comenzando a marcar así la tan nombrada “brecha entre clases
sociales”, por las políticas de exclusión que imponen las altas esferas del
liderazgo que tomaron poder del país durante cuatro décadas con el “Pacto de
Punto Fijo”, con lineamientos directos de Estados Unidos para oprimir a las
fuerzas del partido Comunista, es decir apoyo popular de izquierda.
Con el estallido popular del 27 de febrero de
1989 “el Caracazo”, que realmente fue un movimiento en las principales ciudades
del país y se inicio en Guarenas, queda sobreentendido que el pueblo venezolano
envió un fuerte mensaje donde expresa que ya no puede con las medidas
económicas impuestas por la Burguesía descabellada.
Dada la popularidad de Hugo Chávez causada
por la rebelión militar del 4 de Febrero de 1992 y su claridad en la situación
que vivía el pueblo venezolano, surge un nuevo símbolo esperanzador para el
país, derrotando en 1998 a las fuerzas con influencia Betancourista y da paso a
una evolución en cuanto a Democracia se trata con la Constituyente de 1999,
haciendo brotar el descontento de la elite por sentirse amenazada con la
derrota de Acción Democrática y Copei. Comienza entonces la satanización del
Comandante Chávez y en respuesta surgen políticas de cambio, integración y
reivindicación de los sectores populares.
Con El Plan Bolivar 2000 se pone en marcha el
abordaje intensificado de temas relacionados con la Salud. En el primer año de
Gobierno aparecen mecanismos oficiales atendiendo así, acerca de seis millones
de personas necesitadas que habían sido excluidas en las décadas anteriores. La
llamada oligarquía venezolana descalifica al Presidente con eufemismos sin
darse cuenta que con eso solo incrementa la identidad del pueblo con su líder.
Es lo que pasa actualmente con el Presiente Nicolás Maduro cuando el
antichavismo lo califica de chofer como si fuese una ofensa, sin tomar en
cuenta que gran parte de la población mantiene sus hogares desempeñando este
trabajo, dando ejemplo de políticas excluyentes con las que no pueden
desligarse, aunque quieran.
Podemos decir entonces que la influencia de Oligarquía en
Venezuela ha ido perdiendo fuerza dadas las nuevas circunstancias que se nos
presentan en el país, no celebramos la erradicación total de grupos burgueses
que solo buscan beneficios propios pero indudablemente si celebramos el
despertar de los pueblos y su capacidad para hacerle frente al Capitalismo
Mundial.
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